La fantasía no cuesta nada, pero la realidad siempre paga la factura.
La fantasía no cuesta nada. Nunca ha costado. Pero la cuenta lleva abierta desde 1970, y ahora se está pagando la factura, a plazos, a personas que no recuerdan haber pedido nada. La factura de los últimos cincuenta años llegó en los últimos cinco. La mayoría no la reconoció, porque nunca les mostraron la factura. Solo les mostraron el saldo adeudado.
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