Texto completo del discurso de la Fiscal General Loretta Lynch sobre el lanzamiento de la red Strong Cities

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Observaciones preparadas para la entrega, septiembre 29, 2015

Gracias, alcalde [Bill] de Blasio, por esas amables palabras; por su dedicación a promover la igualdad y ampliar las oportunidades; y por su servicio a la gente de esta gran ciudad, la ciudad a la que llamo hogar. También me gustaría reconocer al Alto Comisionado para los Derechos Humanos [Príncipe Zeid Ra'ad] Al Hussein y al programa ONU-Hábitat por su trabajo inspirador y su liderazgo audaz mientras trabajamos para crear un futuro de paz, desarrollo y oportunidades sostenibles. Y me gustaría agradecer a todos los alcaldes y otros líderes municipales que están ayudando a garantizar un futuro seguro y próspero para nuestras comunidades y nuestro mundo al servir en el Comité Directivo de la Red de Ciudades Fuertes. Es un placer unirme a un grupo tan distinguido de líderes mundiales en esta ocasión histórica y es un privilegio representar a la Administración Obama y a los Estados Unidos en la inauguración de este esfuerzo mundial innovador, colaborativo y de importancia crítica.

Nos reunimos hoy en un momento crucial de desaf√≠o y oportunidad para la seguridad de nuestras naciones y el bienestar de la humanidad. Hace catorce a√Īos, no muy lejos de donde nos encontramos hoy, los terroristas llevaron a cabo un brutal ataque a los valores democr√°ticos y sociedades inclusivas en todas partes. Su brutal ataque se cobr√≥ la vida de miles de v√≠ctimas inocentes, incluidos ciudadanos de 90 naciones. Y en los a√Īos transcurridos desde esa ma√Īana cuando el terror llovi√≥ del cielo, hemos seguido viendo surgir extremistas violentos dentro de nuestras propias comunidades, desde terroristas inspirados por grupos como el EIIL hasta fan√°ticos motivados por el odio contra las facciones religiosas o √©tnicas. Algunos aspiran a viajar al extranjero para entrenar o luchar. Otros planean ataques contra objetivos dentro de sus pa√≠ses de origen. Pero todos son contrarios a la visi√≥n compartida y la causa com√ļn que nos une hoy aqu√≠ en este reconocido foro internacional: compromiso con la colaboraci√≥n; dedicaci√≥n a la paz; y devoci√≥n a la causa de la justicia en nuestras naciones y en todo el mundo.

Est√° claro que el desaf√≠o de desarrollar la resiliencia contra el extremismo violento, un desaf√≠o que se extiende por vastos oc√©anos y fronteras al tiempo que impacta en nuestras ciudades y pueblos m√°s unidos, requiere una respuesta que sea amplia y altamente enfocada. Los gobiernos nacionales tienen un papel crucial que desempe√Īar para garantizar la seguridad de las naciones a las que sirven, y aqu√≠ en los Estados Unidos, es nuestra m√°xima prioridad. Ni el Departamento de Justicia que dirijo ni la administraci√≥n en la que sirvo se retractar√°n jam√°s de nuestro compromiso y nuestra responsabilidad de salvaguardar a nuestros ciudadanos y defender nuestra patria. Pero como fiscal de toda la vida y como ex fiscal de los Estados Unidos aqu√≠ en Nueva York, tambi√©n he visto de primera mano c√≥mo las autoridades locales pueden servir como primera l√≠nea de nuestra defensa contra el extremismo violento. Como residentes y expertos en sus comunidades, los l√≠deres locales suelen estar mejor posicionados para identificar las fuentes de malestar y discordia; mejor equipado para identificar se√Īales de peligro potencial; y mejor capacitado para reconocer y adaptarse a las culturas, tradiciones, sensibilidades y costumbres de la comunidad. Al crear una serie de asociaciones que se basan en el conocimiento y la experiencia de nuestros funcionarios locales, podemos crear una respuesta m√°s eficaz a esta virulenta amenaza.

El gobierno de los Estados Unidos est√° totalmente comprometido con este enfoque colaborativo y hemos visto el valor de empoderar a las comunidades locales mediante la promoci√≥n de iniciativas que ellos mismos dise√Īan y dirigen. A trav√©s de nuestro programa de Regiones Modelo, los funcionarios federales se han asociado con una amplia gama de partes interesadas locales, incluidos funcionarios gubernamentales y de seguridad p√ļblica, proveedores de servicios sociales, educadores, empresas y organizaciones sin fines de lucro, para construir e implementar marcos de resiliencia comunitaria adaptados a las necesidades √ļnicas de los residentes. En Minneapolis y Saint Paul, Minnesota, por ejemplo, funcionarios gubernamentales, socios privados y l√≠deres c√≠vicos se han unido para crear un programa de tutor√≠a para j√≥venes somal√≠es; para construir un "centro de oportunidades" que proporcione recursos educativos y capacitaci√≥n laboral; y contribuir a un programa llamado Youthprise que est√° forjando conexiones entre organizaciones comunitarias, inversionistas y j√≥venes. Al mismo tiempo, los funcionarios de la regi√≥n del Gran Boston est√°n explorando la conexi√≥n entre la justicia penal y la salud p√ļblica al asociarse con la Oficina Ejecutiva de Salud y Servicios Humanos de Massachusetts para aprovechar su experiencia con la prevenci√≥n e intervenci√≥n de la violencia. Y en el √°rea de Denver, la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos ha liderado un esfuerzo educativo y de participaci√≥n comunitaria multifac√©tico que involucra a todos los niveles de gobierno. Estas iniciativas y otras similares fueron objeto de una convocatoria hace solo dos semanas, organizada por nuestra Oficina de Servicios de Polic√≠a Orientados a la Comunidad, en conjunto con el Foro de Investigaci√≥n Ejecutiva de la Polic√≠a, que reuni√≥ a ejecutivos de las fuerzas del orden y socios comunitarios de m√°s de una docena de ciudades. para planificar formas de traducir estos programas de vanguardia en nuevas regiones.

Estos esfuerzos nos han demostrado el poder de aprovechar la experiencia local y aprovechar el liderazgo local para crear enfoques espec√≠ficos y efectivos para erradicar el extremismo violento en cualquier comunidad. Hemos aprendido que el di√°logo abierto y el compromiso constante con una amplia gama de mandantes es esencial para dise√Īar estrategias y forjar asociaciones que aborden el alcance total de las amenazas que enfrentamos. Hemos visto que las comunidades deben estar empoderadas para tomar estos pasos por s√≠ mismas, de modo que los enfoques de prevenci√≥n que dise√Īan est√©n dise√Īados para sus situaciones √ļnicas. Y hemos observado la necesidad de un mecanismo que ampl√≠e los esfuerzos m√°s efectivos para llegar a m√°s personas en todo el mundo, una forma de resaltar las mejores ideas locales para que puedan adaptarse para su uso en otras comunidades.

Hasta ahora, hemos carecido de ese mecanismo. No hemos tenido el beneficio de una cooperaci√≥n sostenida o coordinada entre el creciente n√ļmero de ciudades y municipios que enfrentan este desaf√≠o continuo. Con demasiada frecuencia, las comunidades se han quedado aisladas y solas. Pero a trav√©s de la Red de Ciudades Fuertes que hemos presentado hoy, estamos haciendo el primer esfuerzo sistem√°tico en la historia para unir a ciudades de todo el mundo para compartir experiencias, unir recursos y forjar alianzas con el fin de construir la cohesi√≥n local y la resiliencia a nivel mundial. escala. Hoy le decimos a cada ciudad, cada pueblo y cada comunidad que ha perdido la flor de su juventud en un mar de odio: no est√°s solo. Estamos juntos y estamos contigo.

Este es un esfuerzo verdaderamente innovador. Al conectar a los líderes municipales, facilitar el intercambio de información y brindar capacitación y otra asistencia cuando sea apropiado, la Red de Ciudades Fuertes ayudará a dar forma a una respuesta global a un problema global, sin perder de vista sus raíces inherentemente locales. Ofrecerá a los líderes de la ciudad una forma de aprender unos de otros sobre iniciativas exitosas y programas productivos. Proporcionará una plataforma para debatir sobre la vigilancia comunitaria y las estrategias de prevención que salvaguarden los derechos individuales de los ciudadanos. Y apoyará la entrega práctica de programas de resiliencia comunitaria en ciudades que están dando una nueva mirada a este tema en evolución.

Quiero que sepan que la Administraci√≥n de Obama est√° profundamente comprometida con asegurar que la Red de Ciudades Fuertes sea tan fuerte, vibrante y resistente como las ciudades que une, porque sabemos que este modelo funciona. Aqu√≠ en los Estados Unidos, nos hemos unido a socios locales para derribar redes de tr√°fico de personas remotas, fortalecer la confianza en la aplicaci√≥n de la ley, frustrar las amenazas a la seguridad cibern√©tica y combatir la corrupci√≥n oficial e internacional. Nuestra experiencia nos dice que la asociaci√≥n con funcionarios a nivel de ciudad y las comunidades que representan ampl√≠a el alcance y profundiza la perspectiva de los gobiernos nacionales y las alianzas internacionales. Y conectar esas localidades entre s√≠, como lo est√° haciendo la Red de Ciudades Fuertes, no es solo una forma poderosa de elevar a nuestras comunidades en todo el mundo. Tambi√©n env√≠a un mensaje sobre qui√©nes somos y qu√© aspiramos ser, como alianza de naciones y como comunidad global. Cuando los representantes de Strong Cities Network se unan para su primera Cumbre Anual en Par√≠s en la primavera de 2016, har√°n una declaraci√≥n clara y contundente a sus ciudadanos y al mundo: estamos unidos contra la violencia, unidos contra el miedo y unidos en la b√ļsqueda de un futuro mejor y m√°s brillante.

Este trabajo no será fácil. Habrá días difíciles para todos nosotros. Pero el espíritu de colaboración que veo hoy ante mí, la devoción a la asociación y el apoyo mutuo, me da confianza en nuestro esfuerzo y esperanza en el camino que tenemos por delante. Gracias, una vez más, por su excelente servicio. Gracias por su liderazgo visionario en un proyecto sin precedentes. Y gracias por su compromiso con la misión de nuestro tiempo.

En este momento, me gustaría entregar las cosas a Sasha Havlicek, la directora ejecutiva del Instituto para el Diálogo Estratégico.

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Matthew Papke

¬°Se parece mucho a los Juegos del Hambre!

Anna

"Las ciudades se quedan demasiado a menudo aisladas y solas", en otras palabras, no est√°n bajo el control de los globalistas.